Mito: No lo cojas tanto al principio, que se te va a acostumbrar

Cuando un bebé nace, madre y pequeño deben sintonizarse, comunicarse con el calorcito de sus cuerpos y adaptarse a los cambios que para todos supone su bienvenida al mundo. Su cunita, su carro, etc, parecen tener pinchos, sólo quiere vuestro calor, vuestro olor y vuestros brazos. Y todo esto, es normal. El pecho de la mamá pasa de no producir nada a generar la cantidad que el bebé va demandando. Los peques nacen cansados del esfuerzo de venir al mundo, a lo que si sumamos lo pequeñito que es su estómago, en sus primeras horas de vida pasan mucho tiempo dormidos y se sacian prontito. Los días posteriores irá tomando pecho cada vez más frecuentemente y la cantidad será también mayor, y para eso hace falta contacto. Es el bebé el que estimula el pecho para “explicarle” que necesita comer, y así le exige más o menos demanda. Una de nuestras pequeCU pasó toooodo su segundo día de vida enganchada al pecho para decirle a éste que necesitaba más candela. Según Mi pediatra online, “el problema surge cuando esta coordinación no es buena y el bebé no estimula suficiente aumento en la producción de leche”. También hay despertares que nada tienen que ver con el hambre, sino con el proceso madurativo del sueño como os explicamos en este post. A partir de los 4 meses el sueño cambia: les resulta fácil despertarse y muy complicado dormirse, requiriendo para ello un ritual de sueño. Si desde que nació aprendió a dormirse al pecho, ahora demandará engancharse al pecho para poder dormirse. Nosotros estamos en este proceso… ¡se se nos habia olvidado de un pequeño a otro! Esta falsa crisis de lactancia nos ha pillado desprevenidos y cansados, y una vez que hemos recordado qué es y por qué, estamos más tranquilos y nos lo tomamos de otra manera.

Os dejamos este post que hemos visto en La liga de la leche, MX, San Luis Potosí, ya que nos ha encantado su mensaje:

LA SEGUNDA NOCHE DE TU BEBÉ

Eres madre desde hace 24 horas. A lo mejor ya tienes otros hijos, pero, de nuevo, vuelves a ser una madre novata… y ahora es la segunda noche de tu bebé.
De repente, tu pequeño descubre que ya no está en ese útero caliente y confortable en el que ha pasado los últimos 9 meses – y está ASUSTADO aquí afuera. No oye el sonido familiar del latido de tu corazón, el silbido de las arterias de la placenta, el sonido calmante de tus pulmones y el gorgoteo de tu intestino.
En vez de eso, está en una cuna, vestido con un pañal, una camiseta, un gorro y tapado con una manta.
Mucha gente le ha estado cogiendo en brazos y todavía no está acostumbrado a los ruidos, luces, sonidos y olores nuevos. Sin embargo, ha encontrado una cosa, y ésa es tu voz. Y te encuentras que cada vez que lo quitas del pecho donde está plácidamente dormido y lo colocas en la cuna… ¡Él protesta y llora!
De hecho, cada vez que lo vuelves a poner al pecho, mama un ratito y otra vez vuelve a dormir. Y cuando lo pones otra vez en su cama, llora de nuevo y comienza a buscarte. Esto ocurre durante horas. Algunas madres están convencidas de que es porque todavía no tienen leche y el bebé está hambriento. Sin embargo, esta no es la razón. Se trata de que tu bebé se ha dado cuenta de que el lugar más cercano a “casa” es junto a tu pecho.
Esta situación ocurre de manera bastante universal entre los bebés.
¿Qué podemos hacer entonces?
Cuando tu bebé se queda dormido después de una buena toma, no lo muevas mucho, sólo colócalo en una posición vertical con la cabeza ladeada. No trates de que eructe, simplemente abrázale hasta que caiga en un sueño profundo en el que no se despierte cuando lo muevas. Los bebés suelen tener un sueño REM primero y después de una media hora más o menos caen en un sueño profundo.
Si comienza a moverse, tal vez quiera volver al pecho y eso está bien… es su manera de relajarse y acomodarse. Durante el sueño profundo, la respiración del bebé es muy suave y regular y no hay movimiento bajo sus párpados.
Otra idea útil: Sus manos han sido sus mejores amigas en el útero y de repente alguien le pone unos guantes y ya no las tiene. Los bebés necesitan tocar para sentir. Su tacto en tu pecho aumenta tus niveles de oxitocina que ayudar en la eyección de la leche. Quítale los guantes, no ajustes la manta para que pueda sacar las manos. Tal vez se arañe, pero eso cura rápido. Después de todo, el ya tenía uñas cuando estaba dentro de ti, y entonces nadie le puso unos guantes.No dejes que esto pueda contigo. Algunas veces los bebés sólo necesitan estar un tiempo extra en el pecho, porque para los bebés, el pecho es “su casa”

Jan Barger, RN, MA, IBCLC, FILCA
Traducción: Amaia Sarriegui. Revisión: Adelina García
© 2016/Lactation Education Consultants

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